Introducción

La experiencia de socialización en la educación preescolar significa para el niño iniciarse en la formación de dos rasgos constitutivos de identidad, que no estaban presentes en su vida familiar: su papel como alumno, es decir, de quien participa para aprender de una actividad sistemática, sujeta a formas de organización y reglas impersonales, las cuales establecen nuevas formas de comportamiento; y como miembro de un grupo de pares –que tienen un estatus equivalente, pero que son diferentes entre sí–, sin un vínculo preexistente y al que une la experiencia común del proceso educativo y la relación compartida con una nueva figura de autoridad: el maestro.
Para estudiar este proceso este curso abordará una serie de contenidos específicos que prepararán a la futura educadora para llevar esta tarea a buen fin.